El mito de la Europa cristiana y lo que Sanz Montes y NEOS callan sobre nuestra historia compartida.
Este punto de partida me lleva a la consideración del necesario análisis de la última carta pastoral del arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, titulada "Verdad incómoda". En ella, el prelado no solo hace una glosa casi providencialista del libro de Jaime Mayor Oreja, que él mismo presentó la pasada semana en Asturias, sino que eleva a la Fundación NEOS a la categoría de brújula moral para una Europa que, según él, “ha apostatado de sí misma". Sin embargo, tras la retórica de la "batalla cultural", asoman omisiones históricas y eclesiales que merecen ser analizadas.
1. Una Europa idealizada y monocromática
El arzobispo apela a los "Padres de Europa" —Schuman, Adenauer y De Gasperi— como un bloque monolítico de fe. Pero la historia es más compleja. Olvida las tensiones políticas entre ellos y, sobre todo, silencia que la Europa que hoy disfrutamos no se construyó solo con rosarios, sino con el pacto entre la democracia cristiana y la socialdemocracia. Sin el impulso de la izquierda europea por los derechos sociales y la redistribución, el Estado del Bienestar que hoy defendemos simplemente no existiría.
2. Una Doctrina Social de la Iglesia "a la carta"
Lo más revelador de la proclama de Sanz Montes es el uso sesgado que hace de la Doctrina Social de la Iglesia (DSI). Aunque la cita como fundamento, realiza una lectura selectiva: resalta la defensa de la vida o la libertad educativa, pero silencia las exigencias de justicia social, la crítica al capitalismo desenfrenado o la opción por los pobres que recorren desde la Rerum Novarum hasta el magisterio actual.
Es un silencio clamoroso respecto al Papa actual León XIV y al anterior Francisco. Parece que el arzobispo prefiere rescatar solo la parte de la DSI que encaja en la "batalla cultural" de NEOS, ignorando la Iglesia "hospital de campaña" que predica Roma. Mientras León XIV apuesta por la fraternidad universal, la ecología integral y el diálogo con la modernidad, Sanz Montes se atrinchera en una interpretación de la doctrina que sirve más para confrontar con la Agenda 2030 que para construir puentes en una sociedad plural.
3. La religión al servicio de la política
Al final, uno se pregunta si estamos ante una propuesta religiosa o ante un modelo de Iglesia puesto al servicio de una opción política muy concreta. Cuando el púlpito se utiliza para validar exclusivamente a una fundación de clara ideología de derechas, se corre el riesgo de convertir la fe en un mero complemento identitario. ¿Es NEOS la respuesta a esa crisis de valores que algunos sectores de la iglesia no se cansan de denunciar, o es simplemente el brazo articulado de un conservadurismo que se siente huérfano de poder y busca en la religión, con la complicidad de esos mismos sectores, su última legitimidad?
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